
El duo Azzarello y Chiang continúan con las aventuras de la amazona en este segundo volumen que no hace si no confirmar las buenas sensaciones dejadas por el primero.
La historia continúa el gran final que nos dejó la primera entrega, con Diana descubriendo ser hija de Zeus y abandonando isla Paraíso para proteger a Zola, la futura madre de su hermanastro, de la ira de Hera.
Con Zeus aún desaparecido, Wonder Woman pasará a la acción con la ayuda de Hermes y un nuevo aliado, un extraño hombre que dice llamarse Lennox. Juntos concebirán un plan para limitar el poder de Hera, donde también estarán implicados los dioses Hades y Poseidón.
La trama llevará a nuestra protagonista a los dominios de Hefesto, donde descubrirá el secreto sobre el destino de los hijos varones de las amazonas y terminará en el inframundo, donde irá a rescatar a Zola, capturada por Hades.

Azzarello vuelve a combinar con maestría los elementos mitológicos y de novela negra, sin dejar de lado la acción y la aventura. Mención aparte el cliffhanger con el que cierra el tomo, que al parecer va a ser algo común en esta serie. Todo ello hace de Wonder Woman una lectura fascinante, una obra diferenciada en concepción y temáticas del resto del universo superheróico.
Si el guión es una joya, no puedo si no quitarme el sombrero con el trabajo de Cliff Chiang. Su caracterización de los dioses griegos es innovadora y espectacular a partes iguales. Hades, Poseidón o Hefesto son simplemente magníficos. Me gustaría destacar también el trabajo del colorista Mathew Wilson, que sabe dar la ambientación correcta a cada viñeta para adecuarla al entorno en el que se desarrolla la escena.

Wonder Woman es una de las mejores series de DC que se pueden leer actualmente y no miento si digo que me tiene enganchado y ya estoy deseando leer su tercer número. El equipo creativo demuestra su solvencia página a página y esperemos que desde DC opten por mantenerlos juntos durante mucho tiempo.